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Se cumplen este presente mes quinientos años del otorgamiento del testamento de Alonso Sánchez Prieto, un documento que tiene especial trascendencia para una de las instituciones más antiguas de nuestra ciudad: la hermandad de Señora Santa Ana. Y una efeméride de tal magnitud no podemos dejarla pasar.

Y es que, en esa escritura notarial otorgada el 20 de noviembre de 1517, encontramos la primera referencia documental de la hermandad de la Patrona. En una de sus últimas cláusulas vemos la siguiente manda que, literalmente, dice así: “Mando dies maravedíes a la cofradía de Santana, como su obligado”. Esto último quiere decir que tiempo atrás se había obligado a entregar a la cofradía aquella cantidad y ahora que otorga su testamento quiere dejar claro y, al mismo tiempo, recordar a sus albaceas, que había que dar ese dinero. La importancia de la cláusula es enorme, pues retrotrae la antigüedad de la hermandad, fijada tradicionalmente en 1523, fecha de redacción de sus primitivas Reglas.

Por otra parte, habría que preguntarse ¿quién fue ese Alonso Sánchez Prieto? Del otorgante sólo sabemos que era cosechero, dueño de una huerta, dedicándose, por tanto, al comercio de las frutas que su finca producía. Estuvo casado con Leonor Rodríguez, de cuya unión hubo cinco hijos: Inés, Alonso Sánchez, Pedro Martín, Ana Rodríguez y Juan Sánchez. En aquel 1517 ocupaba el cargo de alcalde ordinario. Tanto por su oficio como por el referido cargo, podríamos encuadrarlo en el grupo social de los ‘hombres buenos’ del lugar, peculiar nombre que recibían aquellas personas que, por sus riquezas y por los empleos que ejercían en la administración local, eran merecedoras del respeto y admiración de sus convecinos. Lo que podíamos considerar como la ‘élite social’ de Dos-Hermanas en aquel momento. Y debemos recordar que según se recoge en las Reglas de 1523 de la hermandad de Santa Ana, ésta fue fundada por los “omes buenos del lugar de dos hermanas”. Por tanto, Sánchez Prieto bien podría estar en la nómina de esos fundadores de la cofradía de la Patrona, aunque esto es difícil de demostrar a día de hoy.

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1517. Santa Ana, el nacimiento de una hermandad

Lo que sí está claro es que si en 1517 alguien está dejando una cantidad de dinero a una cofradía es que ésta lleva ya años funcionando, por lo que los orígenes de esta institución nazarena deben estar en las últimas décadas del siglo XV, en tiempos de los Reyes Católicos. Y es en este punto cuando traemos aquí a colación una anotación escrita a mano por el escribano público de Dos-Hermanas, Martín Sánchez, en 1499. La anotación no es más que una nómina en la que se recogen los nombres de los “los cofrades que non binieron al cabildo de segundo dí[a] de Pascua de Resurreçión del Año de noventa e nueve años”, y en ella vemos importantes personajes como los hermanos don Pedro y don Alonso de Guzmán, Pedro Gil (mayordomo de fábrica de la iglesia de Santa Ana en aquel año) y Bartolomé García Ollero. La anotación, dada su importancia, merece ser estudiada más a fondo y es lo que próximamente tenemos pensado hacer.

Pero por desgracia, en ningún momento dicha anotación reseña el nombre de la cofradía, a pesar de que incluso menciona la existencia de unas Reglas. Esto es algo lógico, pues se trataba de un documento de ‘uso interno’, es decir, escrito por el escribano para ser utilizado por él mismo. De esta forma, era innecesario poner el nombre de la cofradía. En cualquier caso, teniendo en cuenta que, a fines del siglo XV, la devoción a Señora Santa Ana era la más importante (y la única, nos atrevemos a decir) de Dos-Hermanas, sería lógico pensar (de hecho, así lo pensamos) que esa cofradía a la que hace referencia esa anotación es la de Santa Ana, a día de hoy, la decana de las hermandades de nuestra ciudad.

Sin embargo, mientras no salga a la luz nueva documentación al respecto que aclare este asunto, el testamento de Alonso Sánchez Prieto seguirá siendo el primer documento que menciona a la hermandad de Santa Ana, una institución nazarena con cinco siglos de Historia.

1517. Santa Ana, el nacimiento de una hermandad

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