Después de haber asesinado a su padre maltratador cuando era un niño, Mack Phillips pierde a su hija pequeña en una acampada en el bosque, asesinada por un depravado pedófilo. Destrozado e incapaz de salir adelante, recibe una extraña carta en la que el mismísimo Dios le invita a un fin de semana en la misma cabaña del bosque en la que su hija murió. Allí se encontrará con la Santísima Trinidad, quienes le harán ver el mundo de otra manera.
Basado en un best-seller para creyentes, a pesar de que los integristas cristianos denunciaron su herejía, que nació sin ánimo de serlo, en La cabaña, Stuart Hazeldine (que hace ocho años nos presentó la interesante -aunque fallida en su resolución- Exam) fracasa aquí estrepitosamente. La película tiene una apariencia de filme de sobremesa que tira de espaldas. Lacrimógena en exceso, todo el metraje está plagado de frases de libros de autoayuda y palabrerías espirituales de pacotilla, de esas que abarrotan las redes incrustadas en fotos de paisajes de belleza arrebatadora.

Aunque podía haber dado un mejor resultado, tal como está planteada, los mensajes la acercan mucho más a la propaganda religiosa (mala). A pesar de que está rodada con medios, hay otras muchas cosas que hacen que des dos (o doscientos) pasos atrás, para intentar alejarte lo máximo. El que Dios sea una mujer negra (Octavia Spencer ni más ni menos), Jesucristo un joven israelí, y el Espíritu Santo una chica japonesa, recuerda más a un catálogo de Benetton que a otra cosa.

Novela y película juguetean con los límites moralmente permisibles sobre el perdón, la resignación, el pasar página, y quizás sea ese su único punto destacable, que remueva alguna conciencia (al menos momentáneamente). Pero en el fondo no es más que un pastiche interminable y pretendidamente lacrimógeno. Los diálogos son poco convincentes y están mal escritos, tienen toda la presencia de un refrito que pretende manipular, aunque el público objetivo de la cinta no lo necesite porque ya está convencido de ello, pero es que incluso para ellos puede resultar molesto.

Estados Unidos, 2017. (132′)
Título original: The shack.
Dirección: Stuart Hazeldine.
Producción: Brad Cummings, Gil Netter.
Guión: John Fusco, Andrew Lanham, Destin Daniel Cretton, basado en el libro de William P. Young.
Fotografía: Declan Quinn.
Música: Aaron Zigman.
Montaje: William Steinkamp.
Intérpretes: Sam Worthington (Mack Phillips), Octavia Spencer (Papa), Tim McGraw (Willie), Radha Mitchell (Nan Phillips), Megan Charpentier (Kate Phillips), Gage Munroe (Josh Phillips), Amélie Eve (Missy Phillips), Avraham Aviv Alush (Jesus), Sumire (Sarayu), Alice Braga (Sophia).

Película La Cabaña

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