El viernes, día 15, a las 22:00 horas, el humorista Manu Sánchez cerrará en el auditorio municipal la gira de El último santo, su segundo montaje teatral. Las entradas, a 12 euros, se pueden adquirir en la taquilla del teatro y en la web www.doshermanas.es.

Primero fue El rey solo y ahora El último santo… A la hora de hacer humor, ¿mejor solo que mal acompañado?
Si la otra opción es estar mal acompañado, sí, pero tanto en el caso de El rey solo como en el de El último santo, ni por parte del equipo que me acompaña ni por el público, contando funciones por lleno, fue el caso. Fue el rey menos solo de la historia y el santo va por el mismo camino de buena acogida y he querido que sea en Dos Hermanas su despedida oficial, el cierre de la gira, ya que en octubre comenzamos con nueva obra, El buen dictador.

¿Quién es ese último santo del que habla?
Es Satanás y no veas lo bien que me lo estoy pasando haciendo del mismo demonio. Este Satanás es el que se come los marrones, pero las grandes maldades son del altísimo. Y el público va a ver un último santo muy disfrutón y muy cofrade. Y es que mi forma de entender el humor es la de andar en la cuerda floja o al filo de la navaja, entre lo políticamente correcto y la barbaridad. Con El último santo hemos dado un paso más allá y al más difícil todavía, pero el público, que es muy inteligente, lo entiende bien.

¿Si Dios hubiera metido mano a tiempo habría acabado con tanta injusticia o es de los que piensa que el mal se debe atajar desde el mal?
Así empieza la obra, con un encargo de Dios a Satanás, al ver que la creación se le ha ido de las manos y está cansado de tantas barbaridades. En esa duda se mueve el espectáculo, entre el bien y el mal, quién es el bueno y quién el malo. Es una obra que busca la carcajada y la complicidad, pero que también hace pensar, porque ese es el humor que a mí me gusta.

Me gusta el humor al filo de la navaja entre lo políticamente correcto y la barbaridad

¿Cómo se siente Manu en el escenario con este segundo montaje teatral?
Me siento comodísimo, porque este personaje me permite más cosas que las que puedo hacer como Manu Sánchez, como ese juego de doble personalidad o dualidad al reconocer Satán en la obra que su gran debilidad es su hermano Jesulito. Pero no hago barbaridades ni ofendo al público, ya que se ofende a los que hay que ofender. Además hemos apostado por una mayor escenografía, maquillaje o vestuario para que el personaje se parezca menos a mí, por lo que me siento infinitamente más cómodo sobre el escenario que debajo.

¿Piensa que existe un humor más andaluz, en el que puede encajar, o el humor no entiende de límites o fronteras?
Me gusta pensar que hago un humor en andaluz, pero el humor es universal porque los seres humanos somos muy parecidos. Lo único que hago cuando voy a otros sitios es tener cuidado con sus referentes y hacer guiños al lugar en el que actúo para adaptar el espectáculo. Yo creo en las denominaciones de origen, pero mientras guste en más sitio, mejor. Y me alegro de llevar el sello andaluz porque en Andalucía hacemos muy bien el humor.

¿Algún último mensaje a su gente a pocos días de presentar su último montaje teatral?
De entrada darle ya las gracias porque sé que el auditorio va a estar lleno y siento una deuda muy grande con mi pueblo, porque Dos Hermanas nunca me falla. Mi único miedo es que le gustes o no, si se van a reír o no, pero espero que se marchen con ganas de pecar.

Manu Sánchez, El rey solo

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