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A los que se declaran de la clase obrera y de sus organizaciones, a los compañeros, camaradas y amigos, a todos aquellos que decimos que solo derribando este régimen corrupto franquista, esta Monarquía sometida a la Troika, podemos comenzar a construir un régimen favorable a los trabajadores, la Republica.

Vivimos en un mundo globalizado, donde se nos agrede con una avalancha de información hueca, interesada que nos trata de llevar a la confusión, al miedo, al desánimo y al pensamiento único del “nada se puede hacer”. Con esa desinformación calculada de montañas de noticias cocinadas, de tertulianos del pesebre y la dejación de informar rigurosa y objetivamente, de las organizaciones que se etiquetan de la Izquierda, es casi imposible poder sacar conclusiones, hacer un análisis de clase desde la lectura, la escucha de los medios de masas y sus cadenas de TV.

Es por lo que queremos incidir en la importancia que tiene una prensa obrera, hecha por trabajadores, controlada por los propios trabajadores, para la clase obrera.

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Releyendo la historia y rescatando la importancia de la prensa obrera y el papel tan importante que jugó en el movimiento obrero, tanto en las facetas informativas como en las de organización y formación de militantes, nos damos cuenta de la tremenda importancia que tuvo para la clase obrera, en los años aquellos donde las organizaciones obreras, sí incidían, organizaban e informaban, pero para realzar esta valoración, decir que en aquellos años, aun no existía Internet, ni TV, y sólo unas pocas radios en manos del poder. La lectura de la prensa obrera se hacía individual o colectiva en los tajos, fábricas, ateneos obreros o casas del pueblo y daba pie a los posteriores debates y discusiones, lo que dio a la clase obrera una categoría de intervención, comprensión de la lectura y análisis, por desgracia ausentes hoy día, en la era de la masificación informática global. La mayoría de organizaciones de los trabajadores ha renunciado a tener una prensa propia. Nos han hecho creer que nos basta con los medios de comunicación del capital, que están en manos de multinacionales y fondos de inversión. Eso supone, en la práctica, que dejamos el campo de la información, e incluso del análisis, en manos del enemigo de clase.

Es desde esa añoranza, desde esa puesta en valor de una verdadera prensa obrera, lo que nos lleva a redactar esta carta pública, animando y pidiendo a compañeros y amigos su comprensión y su compromiso para asumir el reto, la gran asignatura pendiente de ser capaces de gestar y dar al movimiento obrero, a los que nos declaramos de la clase obrera, un órgano, una tribuna pública abierta y plural, donde poder plasmar sobre el papel textos, noticias, denuncias, eventos, análisis y todo lo referente a nuestra lucha de clase. Un periódico para los militantes obreros de hoy, que permita el intercambio de experiencias, y esté abierto al debate. Esos compañeros solo se pueden hacer desde una prensa independiente, libre, escrita, maquetada, distribuida y vendida por militantes y como es obvio, la propiedad de esa prensa, debe de ser de la misma clase obrera. Y para asegurar su continuidad e independencia proponemos poner en marcha una campaña de adhesiones, que incluya la venta de bonos de propiedad colectiva del periódico, y/o de suscripciones anuales.

Esa es la idea que nos atrevemos a proponer, sabiendo de la dificultad y de los problemas por la que atravesamos, pero desde la certeza de que solo desde nuestro compromiso militante podemos ganar el futuro y ese futuro es organización. Y, sobre todo, lo más importante es ser capaces de crear una estructura, donde tanto la recepción de noticias, como la distribución del periódico tengan garantías de llevar la propuesta a la realidad.

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