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1967. La Hermandad de la Amargura, obligada a salir de Santa María Magdalena al quedar en ruinas su capilla

Las imágenes quedarán instaladas en la parroquia, a la espera de que algún día se pueda construir una sede definitiva

Con gran pesar y obligada por las circunstancias, la Junta de Gobierno de la Hermandad de la Amargura se ha visto obligada a tomar la decisión de emergencia de abandonar la capilla que hasta ahora era su sede, en el barrio del Cerro Blanco, y dar cobijo en la parroquia de Santa María Magdalena a sus sagradas imágenes de Nuestro Padre Jesús Descendido de la Cruz en el Misterio de su Sagrada Mortaja y María Santísima de la Amargura .

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A pesar de que no tiene más de 14 años (fue inaugurado en 1953), el edificio se ha declarado en ruinas. Parte de la techumbre de la capilla, como se observa en la fotografía, se ha venido abajo por algunos defectos en su construcción. Pasado mañana, Viernes Santo, a las seis de la tarde, veremos por tanto una estampa que sólo se nos ofreció una vez en la historia: la popular hermandad enfilando, en su salida, la calle Conde Ybarra en sentido contrario al habitual, como ya hiciera en 1953. En todas las ocasiones posteriores, desde 1954, la Amargura ha realizado su salida desde Cerro Blanco. En esta ocasión, lo hará con el espectacular paso de estilo churrigueresco estrenado en 1965, obra del tallista Cerquera.

Incertidumbre de cara al futuro
Reina la incertidumbre en el seno de la hermandad.  Los recursos son escasos y parece poco probable que se pueda reconstruir la capilla del Cerro Blanco. Hombres significados de Amargura con los que hemos tenido la oportunidad de hablar en estos primeros días de Semana Santa, como José Caro Arias, Juan Martín (Juan “Santa Lucía”) o José López González (“Pilongo”), prefieren centrarse en la estación penitencial del viernes y dejar las decisiones para posteriores juntas de gobierno. El sueño, de momento inviable económicamente, es sin duda levantar algún día un templo definitivo.
Quedarán, pues, de momento, para la historia, el desplazamiento en masa de todo un devoto barrio entregado a sus imágenes desde la capilla del Cerro Blanco hasta el centro del pueblo, así como el regreso por calle Oviedo, ya al filo de la medianoche, entre filas de velas encendidas.

También pasarán al recuerdo de los nazarenos los días previos a la Semana Santa, cuando se hacía necesario el traslado de las Sagradas Imágenes, en andas, hasta Santa María Magdalena para celebrar los cultos, ya que en la capilla no había espacio suficiente para tantos feligreses. El recorrido, acompañado por las demás hermandades, con banderas y estandartes, se había convertido estos años en una espectacular manifestación religiosa del pueblo de Dos Hermanas. El tiempo dirá.

1967. La Hermandad de la Amargura, obligada a salir de Santa María Magdalena al quedar en ruinas su capilla

Sólo ha estado catorce años en pie
La que muestra la fotografía es la lamentable situación en la que se encuentra la Capilla Nuestra Señora de la Amargura, sede de esta popular hermandad en el barrio de Cerro Blanco. Su coste, en 1953, ascendió a 300.000 pesetas. Fue construida de forma gratuita por el arquitecto sevillano Alfonso Balbontín (secundado por el perito aparejador José Hidalgo Oliva) y ejecutada por el reputado maestro de obras Alanís.

El terreno fue cedido, también sin coste alguno, por Nicolás Barbero (“Lipende”), y los jornales fueron adelantados por Antonio León. La capilla, con su fina espadaña, constituía un tipo singular de estilo sevillano, y las escuelas parroquiales, con amplios ventanales, tenían capacidad para más de cien niños. Entre un gran entusiasmo, fue bendecida el martes 30 de junio de 1953 por el cardenal Segura, cuyo coche fue escoltado, a su entrada en Dos Hermanas, por numerosos ciclistas de Acción Católica.

La primera salida: 3 de abril de 1953
Una hermandad de trabajadores hecha por trabajadores. 260 obreros de diferentes gremios (muchos de ellos toneleros) y gente humilde en su mayoría formaron el germen de esta hermandad, cuyo nacimiento tuvo el apoyo incondicional del párroco, José Ruiz Mantero. Las reglas fueron aprobadas el 7 de diciembre de 1952, y ese mismo día se constituyó la primera junta de gobierno, que acordó realizar la estación de penitencia el Viernes Santo. Fue, por tanto, el 3 de abril de 1953 el histórico día en que la Hermandad de la Amargura (más conocida entonces como “La Sagrada Mortaja”) realizó, entre una gran expectación, su primera estación de penitencia, saliendo de la parroquia de Santa María Magdalena, momento que recoge la fotografía.

La precariedad económica obligó a hacer la estación de paisano, sin túnica de nazareno, con un sello de papel con el escudo de la hermandad a modo de pegatina en la solapa del traje. Registramos aquí los componentes de su primera junta de gobierno: Hermano Mayor: José Caro Arias (en la foto, segundo por la derecha); teniente hermano mayor: Alonso Barbero Rodríguez; secretario: Manuel Márquez León; vicesecretario: José Sánchez Cárdenas; tesorero: Luis Montero Jiménez; priostes: José Gómez Díaz y José Ramos Martínez; diputados: Francisco Gómez Cunningham, Antonio Montiel Vega, Angel Almazán Román, Manuel Pachón Ejea, Francisco Gómez Domínguez, Rafael Guillén Carret y Mateo Trinidad Gómez.

1967. La Hermandad de la Amargura, obligada a salir de Santa María Magdalena al quedar en ruinas su capilla

Sin nazarenos hasta el tercer año
Desde su origen, esta joven y entusiasta hermandad recibió la ayuda del resto. La Hermandad Sacramental les prestó el paso, Oración en el Huerto fue su madrina y le prestó algunos enseres e insignias, la Hermandad de San Benito de Sevilla les brindó apoyo en su primera estación e incluso el escultor Manuel Pineda Calderón (a quien se le pagáron 17.500 pesetas por las imágenes) les regaló la cruz de guía.  En 1954, ya con 386 hermanos en sus filas, se produjo la primera salida desde el Cerro Blanco, de nuevo sin nazarenos.

La multitud, agolpada frente a la capilla, acompañó al impresionante paso repleto de claveles durante los casi tres kilómetros en línea recta hasta la parroquia. Especialmente emotivo fue el momento en que el paso de la Amargura se detuvo, en la plaza Ramón y Cajal, a rendir honores al Santo Entierro, que ese año volvía a procesionar tras trece años sin hacerlo. Con los sones de la  marcha “Amargura”, ambos pasos se colocaron de frente en una sugestiva escena. En 1955, la Amargura pudo estrenar, por fin, 40 túnicas de nazareno, además del asta repujada de la bandera.

La entrada en su capilla, a las 12 de la noche, se produjo entre una doble fila de velas colocadas por los vecinos y un clamor de saetas. En la foto, la hermandad a su paso por el colegio de la Sagrada Familia (obsérvese a dos monjas asomadas al balcón del colegio). Presiden el sargento Juan, el capitán Pino, Carlos “el del Manchón” y Rosado, jefe de los guardias rurales.

 

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