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Son muchas las personas que se desconciertan ante el simple hecho de nombrarla. ¿Concertada es escuela pública o privada? ¿Es laica o religiosa? ¿Cuesta dinero o es gratuita? . ¿Son muchos o pocos los colegios concertados? Y tantas otras incertidumbres que generan confusión, ignorancia o simplemente olvido. Este olvido que derrumba nuestras reivindicaciones y nos hace divagar en tierra de nadie.

Pero somos muchos seiscientos treinta centros en Andalucía, dieciocho mil trabajadores directos que hacemos una gran labor, la misma que nuestros compañeros de la enseñanza pública. Pero con menos sueldo, menos medios, más horas de trabajo y mucha más presión laboral que ellos, ¿Por qué?

Vuelvo al origen del término “Concierto” realizado en 1985 con Felipe González en el Poder, una figura creada para ayudar a nuestro país en la escolarización y al Estado a mejorar la educación de sus ciudadanos.

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La enseñanza es única, pero la titularidad de los centros es lo que cambia, estamos dentro del servicio público andaluz de educación, según la LEA.

Eran otros tiempos, pero nosotros seguimos cumpliendo con nuestro trabajo: educando a ciudadanos y ciudadanas para mejorar la cultura y el buen hacer de nuestras gentes.

Pero el Estado nos abandona, nos maltrata y nos relega al olvido presupuestario y con ello a la desaparición. Eso no es justo. Por eso, por justicia, pedimos igualdad y diálogo, pedimos que no se nos olvide, que se nos tenga en cuenta y se nos tome en serio, que cumplan con nosotros, que nosotros no lo hemos dejado de hacer nunca y por ello pedimos igualdad de trato, equiparación en los salarios, en los horarios y compromiso con nuestro trabajo y nuestra dignidad como enseñantes.

Mismo trabajo, mismo salario, mismos horarios y mismos medios. El concierto sigue siendo necesario, hablemos de qué concierto queremos y a dónde puede dirigirse, pero no olvidemos su necesaria existencia.

 

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