Guillermo Martínez Arana, director de la Coral Regina Coeli

Director de la Coral Regina Coeli

{xtypo_quote_left}Estoy descubriendo y trabajando con ese gran instrumento que es la voz {/xtypo_quote_left}

Lleva en la música desde que tenía 11 años y a sus 39 Guillermo Martínez Arana se enfrenta al reto, por primera vez en su carrera, de dirigir voces en la Coral Regina Coeli. En esta agrupación acaba de desembarcar, compaginándolo con su trabajo como saxofonista de la Banda  Sinfónica Municipal de Sevilla, a la que volverá a dirigir en mayo. Previamente afronta un nuevo hito, montar la primera ópera de la coral que se representará en el teatro municipal los días 14 y 15.

¿Cómo se produce su desembarco a la Coral Regina Coeli como su director?
Fue en septiembre cuando Nicolás Barbero Rivas me pide ayuda para dirigir la coral por su falta de tiempo.  Ya había trabajado en una ocasión con ellos en un concierto de Navidad que organicé con la banda de Guillena que dirigía. En Regina Coeli yo me he centrado en el trabajo con los mayores y Nicolás sigue con la escolanía, con los más pequeños.
¿Es su primera experiencia en la dirección coral?¿¿Cómo está siendo la experiencia?
Trabajé el tema del coro en la carrera de dirección de orquesta, pero nunca había dirigido una formación coral y la experiencia es diferente y enriquecedora, ya que estoy descubriendo y trabajando con ese gran instrumento que es la voz.
¿Cuál ha sido su primer proyecto o actuación tras tomar la batuta de la coral?
Propuse que la subvención que hemos recibido por parte del Ayuntamiento se aplicase a formación de lenguaje musical y técnica vocal, impartiéndose a toda la coral clases de logopeda, canto y lenguaje musical.
Pero sin duda, la puesta en marcha de una ópera, ¿está siendo su mayor reto en su estreno como director?
Es la primera vez que la coral se enfrenta a un proyecto operístico, abriendo una línea que es la que queremos seguir. Llevamos dos meses de ensayo, tanto en la sede de la asociación como en el Club Vistazul, y mis sensaciones son buenas, tanto con las solistas que se han sumado desde Sevilla y Málaga, como con los integrantes del coro. Hay disposición y eso es fundamental para que salga adelante.
¿Y por qué Suor Angelica?
Porque es una ópera que conocía y creía  que era asequible y asumible fácilmente para la coral. La música de Puccini es preciosa y enamora, mientras que el libreto de G. Forzano engacha.
¿Qué les ha resultado más fácil y complicado del mismo?
Lo más fácil es cantar, aunque lo hagan en italiano, pero es fonética, sonidos, y se queda a base de ensayos. El reto mayor  es la escenografía, porque supone desprenderse de las partituras para dejar de ser un cantante y convertirte en actor que canta, manejando los tiempos y siguiendo las indicaciones de un director sin mirarlo. Es tener la ópera en la cabeza y moverse por la escena.
¿Cuál cree que va a ser la respuesta a esta propuesta del público de Dos Hermanas?
Confiamos en que tenga una buena acogida y de hecho la mitad del aforo de la función del domingo, día 15, ya está vendido. Y aunque el término ópera suene a elitista, de lo que se trata es de contar una historia intrigante y a todo el mundo le gusta que le cuenten historias ya sea en el cine, la zarzuela o el teatro.  De lo que se trata es de sentarse delante de una pantalla viva y vivir una experiencia irrepetible al ser un espectáculo en directo.
Y después de la ópera, ¿qué otros caminos le gustaría experimentar?
Para el último trimestre del año queremos montar el Carmina Burana con las dos agrupaciones, la coral y la escolanía.  Tras la ópera ya hay más puertas a las que poder llamar buscando un repertorio asumible por la agrupación, ya sea escena lírica o zarzuela, que será uno de nuestros próximos retos.

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