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Hielotrón, la pista de hielo de Montequinto

Mientras se investigan las causas del derrumbe, los nazarenos se quedan sin pista de hielo para patinar  

Hielotrón desapareció del horizonte la pasada madrugada del 24 de febrero.  Lo que el día de su inauguración (hace ya dos años) se publicitaba como “la pista espacial sobre hielo” era esta mañana un caos de lonas y estructuras metálicas derruidas.

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Según el guardia jurado, testigo de cómo todo se venía abajo, arreciaba un potente vendaval. Sin embargo, el arquitecto del moderno edificio, José Miguel de Prada, asegura desde Madrid sentirse perplejo: “Las rachas de viento en Sevilla fueron anoche de 67 kilómetros, y la estructura estaba diseñada para resistir vientos de hasta 150”, nos comenta.

Es por ello que se está llevando a cabo una investigación para determinar porqué se ha venido abajo un edificio emblemático y supuestamente seguro, premiado con el Premio Nacional de Arquitectura en 1975. No se descarta la hipótesis de una rotura no detectada en la lona, un fallo eléctrico que hiciera disminuir la presión o incluso un acto vandálico.

Hielotrón, la pista de hielo de Montequinto

Hielo en suelo nazareno
La inauguración de Hielotrón, el 13 de abril de 1976, supuso una feliz novedad en Sevilla, desde donde llegaban diariamente autobuses de usuarios desde el Prado de San Sebastián.  También muchos nazarenos han hecho allí sus primeros pinitos en el novedoso deporte del patinaje sobre hielo. Situado en Montequinto, cerca del supermercado Meta, su perfil casi psicodélico llamaba poderosamente la atención desde la carretera de Utrera. Además de pistas de patinaje, estos dos años Hielotrón ha acogido galas de la Cruz Roja, campeonatos de judo, partidos de hockey sobre hielo, festivales infantiles, un mitin del PSOE e incluso un concierto  del grupo Triana.

En estos momentos su futuro es incierto. Volver a levantar la inmensa cúpula hinchable costará varios millones de pesetas.

{xtypo_code}Mucho más que una pista de hielo. Arriba, perspectiva aérea de Hielotrón. El edificio, premiado a nivel nacional, funciona gracias a un ingenioso sistema de aire comprimido regulado por escotillas. Concebido como un gran centro de ocio, además de la gran pista de hielo bajo una gran cúpula central (foto inferior), incluía otras instalaciones, como cafeterías, salón de juegos, guardería, boutique y vestuarios. El pasado verano ofertó también cine y pista de baile. {/xtypo_code}

 

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