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Aunque aún queda un camino muy largo por recorrer para llegar a una igualdad real y efectiva, cada vez son más las mujeres que ocupan cargos de alta responsabilidad en distintos ámbitos del mundo laboral. Ya no es tan extraño ver mujeres al frente de grandes empresas, de importantes entidades financieras o incluso al frente de gobiernos de Comunidades Autónomas y países.

No obstante, en los últimos días se ha abierto un debate, absurdo e incluso malintencionado, en torno al embarazo de la Presidenta de la Junta de Andalucía. Son muchos los que cuestionan el futuro político de la Comunidad y en muchos medios de comunicación se ha preguntado a la Presidenta si su embarazo afectará a su carrera política, teniendo en cuenta la agenda de elecciones prevista para este año. En nuestra opinión, plantear un debate de este tipo no tiene sentido, ya que el embarazo de una mujer es algo totalmente natural y que no debe tener repercusiones en su vida profesional, ya sea una empleada de cualquier empresa o Presidenta de una Comunidad Autónoma.

Sin embargo, sería conveniente abrir un debate, a nuestro juicio más interesante, que es el de la falta de medidas de conciliación de la vida laboral y profesional. Si existiesen medidas de este tipo, unas medidas que se pudieran aplicar y dieran como resultado una conciliación real y efectiva de la vida laboral y familiar, miles de mujeres no se verían abocadas a elegir entre ser madre y su carrera profesional.

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Cuando una pareja decide tener hijos, surgen muchos problemas, muchos de ellos relacionados con la imposibilidad de combinar el cuidado de los hijos con las largas e irregulares jornadas laborales. En muchas empresas se han reducido tantísimo las plantillas, que los pocos trabajadores que quedan se enfrentan cada día a maratonianas jornadas laborales, que suelen empezar muy temprano y a menudo terminan bien entrada la noche. En muchas parejas que no cuentan con la posibilidad de llevar a sus hijos a guarderías o con el respaldo de familiares, uno de los dos miembros de la pareja, casi siempre la mujer, se ve casi en la obligación de acogerse a una reducción de su jornada laboral para poder ocuparse de los pequeños de la casa, sacrificado así, en muchos de los casos, sus aspiraciones profesionales. En algunos casos, incluso, las mujeres deben dejar sus trabajos o no pueden buscar uno en caso de encontrarse desempleadas porque ellas son las únicas que pueden ocuparse de sus hijos.

El miedo a ser despedida tras un embarazo es otro de los aspectos que debe contemplarse. Todos y todas seguro que conocemos casos de mujeres que han sido despedidas o se les ha dificultado su trabajo después de una baja por maternidad, una baja que, por otra parte, puede ser compartida con el hombre y que casi nunca se comparte. Las mujeres que desean ser madres deben poder serlo y no renunciar a la maternidad únicamente por el miedo a perder su puesto de trabajo tras dar a luz.

En este sentido, al igual que hace décadas se crearon las bases para el acceso de la mujer, de forma generalizada, al mercado laboral pasando a asumir cargas económicas de la unidad familiar, es hora de que se potencie el papel del hombre como corresponsable en la llevanza del hogar y el cuidado de los hijos. Son muchos los hombres que asumen estas responsabilidades y otros muchos que desearían hacerlo, por lo que las medidas de conciliación de la vida personal y laboral deben ir también encaminadas a los hombres.

Ésta es una de las medidas que deben llevarse a cabo para que hombres y mujeres puedan hacer compatibles sus carreras profesionales con sus responsabilidades familiares, logrando así que la mujer deje de ser mayoría en aquellos sectores laborales con peores condiciones de trabajo, mayor temporalidad y mayor índice de parcialidad en sus horarios.

Desde Juventudes Socialistas de Dos Hermanas apostamos por la implantación de medidas efectivas que permitan una conciliación real de la vida laboral y familiar; y que son necesarias y urgentes para que las mujeres no tengan que elegir entre ser madres y su carrera profesional. Además, estas medidas no deben estar enfocadas únicamente a las mujeres, el hombre también debe poder disfrutar de estas medidas que le permitan vivir una paternidad corresponsable. Los padres y madres tienen derecho a poder disfrutar de sus familias y es necesario encontrar la manera de compaginar el trabajo y el cuidado de los suyos.

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