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Las primeras actuaciones de las autoridades sanitarias gubernamentales del país, respecto a la crisis del “Ebola” han sido sencillamente desastrosas. Para comprobarlo solo hay que seguir el guión de lo sucedido: Desde que se trajeron al primer enfermo español desde África al borde de la muerte; con un despliegue de medios muy rimbombante que puso a España en las primeras páginas informativas de todo el mundo, por ser los primeros que repatriaban a un compatriota contagiado con esta enfermedad.

Todo lo demás, fue improvisación, falta de medios, protocolos inadecuados, ambulancias que se reutilizan sin desinfección, perro sacrificado sin más, ministra corriendo como pollo sin cabeza, consejero de sanidad kamikaze. En definitiva caos, miedo y confusión. Todo lo contrario de lo que requiere la gravedad de las circunstancias. Alarma social y sensación en la población de que el virus se expandía fuera de control.

Otra vez políticos atrincherados detrás de sus cargos, culpando al primero que pasa por allí y gritando lo bien que lo han hecho ellos. Si no fuera porque el ébola mata, podríamos decir que esta crisis sanitaria es una más de la España “cañí de sombrero de paja y tarjetas Black” que se soluciona con el paso del tiempo. Afortunadamente los ciudadanos ya no miran para otro lado mientras el añejo analfabetismo político nos gobierna…

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Como no han llevado la solución de la enfermedad a África, la enfermedad ha venido a buscarla. ¿Qué esperaban?

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