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Después de muchos meses de protestas, por fin hace unos días Rajoy confirmaba que no se iba a aprobar el anteproyecto de Ley Orgánica del aborto, y la respuesta a este anuncio fue la dimisión del Ministro de Justicia. Cuando el Partido Popular llegó al Gobierno, Alberto Ruiz-Gallardón se tomó un tema como algo personal: reformar la ley del aborto.

 

Éste ha sido su principal objetivo como Ministro de Justicia. Aunque en el momento de su dimisión declarara que reformar esta ley había sido un encargo que se le había hecho, si no fuera un compromiso personal no hubiera tomado la decisión de dimitir, pues no es la primera ley que no sale adelante.

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El motivo de esta reforma era, según él, porque así lo recogía su programa electoral. No deja de ser curioso que desde que llegaran al poder, el equipo de Rajoy ha ido incumpliendo sistemáticamente todas sus promesas electorales, recogidas todas ellas también en su programa electoral, y sin embargo Ruiz-Gallardón se haya mostrado tan inflexible con este tema.

Tras muchos debates, el pasado mes de diciembre se materializaba esta promesa con la redacción del Anteproyecto de Ley Orgánica del aborto. Un texto que, en resumen, pretendía criminalizar a aquellas mujeres que decidieran abortar, protegiendo por encima de todo los derechos del “concebido no nacido”. Según el entonces Ministro de Justicia, “la maternidad libre hace a las mujeres auténticamente mujeres”; pero el señor Gallardón se equivocaba. Una mujer no es más mujer por ser madre ni menos mujer por decidir no serlo. Lo que sí es cierto es que el derecho de las mujeres a decidir si quieren o no ser madres es lo que las hace verdaderamente libres. Nadie, sea ministro de Justicia o no, puede obligar a otra persona a someterse a su voluntad. Nadie puede obligar a una mujer a ser madre en contra de su voluntad.
El Partido Popular y su ala más dura parecen no entender que el hecho de que exista una ley de plazos como la que actualmente tenemos no obliga a nadie a abortar.

Pensar que una ley de plazos incita a las mujeres y hace que los abortos aumenten es una idea totalmente errónea y una manipulación de la realidad. Esta ley aprobada con Zapatero lo que le da a las mujeres es el derecho a decir cuándo y cómo quieren ser madres.

A nadie se le escapa que Ruíz Gallardón y el Partido Popular han intentado contentar con este anteproyecto de ley a los católicos más conservadores. Por eso, desde que se aprobó el texto, miles y miles de mujeres han salido a la calle a decir no. No podemos permitir que la Iglesia se entrometa en cuestiones políticas, y mucho menos que impongan su voluntad a través de un Ministro que parecía haberse comprometido con ella. No podemos permitir perder un derecho tan importante como es el derecho de que las mujeres decidan sobre su propio cuerpo. No podemos permitir retroceder hasta el siglo pasado, criminalizando el aborto, volviendo a abortos clandestinos y a la muerte de cientos de mujeres en estas prácticas insalubres.

Estas protestas tuvieron su punto álgido con el Tren de la Libertad, una manifestación que tuvo lugar el pasado mes de febrero, cuando personas de toda España viajaron ese día a Madrid para mostrar su más enérgico rechazo a la reforma propuesta por el Partido Popular.

En cuanto a la asunción de responsabilidades, no debería terminar únicamente con la dimisión del Ministro. Toda la crispación generada con el anteproyecto de reforma es responsabilidad de todo el Gobierno y especialmente del Presidente Mariano Rajoy.

Desde Juventudes Socialistas de Dos Hermanas celebramos la retirada de este anteproyecto y queremos hacer un reconocimiento a todos los hombres pero, sobre todo, a todas las mujeres que han hecho posible este paso atrás del Gobierno del PP. Pedimos a Mariano Rajoy que no modifique la ley actual en lo que respecta al aborto de las mujeres de 16 y 17 años y que retire el recurso de inconstitucionalidad interpuesto por su grupo parlamentario cuando se encontraba en la oposición. La sociedad, una vez más, hemos demostrado que no vamos a permitir que nos arrebaten ni un sólo derecho más; pues las mujeres son y deben seguir siendo libres para decidir qué hacer con su cuerpo y cuándo quieren, si es que quieren, ser madres.

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