La noche de Jueves Santo
todo en Sevilla es grandeza.
Aunque su gente en las calles
llevan bajas sus cabezas.

Como en unos funerales
se ven de negros vestidos,
a miles de sevillanas,
con las bocas como heridas
y los ojos echando llamas.

Al ver sus caras morenas
adornadas con mantillas,
se comprende que la pena
es elegante en Sevilla.

Descubriros forasteros
que pasan las sevillanas.
Pero quitaros el sombrero
con reverencia cristiana.

Que esas mujeres vestidas
muchas de negro y de raso,
son nuestras vírgenes vivas
que descendieron del paso.

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