Sorprendente y extraordinario Convierto de Navidad 2013 el que nos ofreció la Asociación Coral Nazarena Regina Coeli.
Sorprendente porque realmente lo fue desde el inicio -con ausencia de programa- y porque a lo largo de las casi dos horas de duración no dejaron de deleitarnos con giros inesperados y novedosos que hicieron de la actuación algo impresionante en verdad.

Extraordinario, no solo porque lo dice el programa de mano que nos entregaron a la salida del Teatro una vez comcluida la función y que fue -no un olvido- sino hecho a posta para manterner al público expectante durante el desarrollo del concierto, si no porque sobresalía de los ordianrio.

Partíamos de la idea frecuente de esperar escuchar a una buena Coral interpretando una serie de bellos villancicos navideños. Que no está nada mal por cierto.

Y nos encontramos con un montaje de una complejidad extraordinaria tanto por la mezcla de estilos, recursos, efectos y personas que se nos hacía inimaginable minutos antes de empezar, como porque se nos plantea una nueva forma de disfrutar del arte. teatro, imagen, orquestación, coral, danza, efectos especiales…

Comienza la obra con un preludio en el que un anciano, solo, sentado en un tradicional sillón de orejas, junto a una mesa de camilla, intenta localizar una emisora de radio donde pongan villancicos. La coral y la orquesta interpretan el Adeste Fideles.

Seguidamente el anciano repasa, en distintos momentos de la obra, su vida desde la niñez mientras ojea unos tradicionales álbumes de fotos. Añora a su querida esposa muerta ya hace años, a su hijo que ha tenido que emigrar, a sus nietos… Este hilo argumental se mantendrá durante toda la obra haciendo actuación entre canción y canción.

Fue una obra alegre, divertida, con una gran participación de los más pequeños y jóvenes de la Coral que interpretaron canciones famosas de películas u obras musicales: Estrella Boreal (de la película Polar Expres), Mañana (Anni), Your Song (Moulin Rouge)… Todo esto con la sucesión de bellas imágenes de la Dos Hermanas de hace 40 años y con una escenografía muy bien cuidadd con familias, chicos y niños nazarenos paseando, jugando y cantando por calles y plazas.

No faltó, como no podía ser menos, la parte reivindicativa política, social, cultural y moral que el anciano nos iba desgranando en sus monólogos y que la Coral concluyó con una bellísima melodía de los Miserables, La Canción del Pueblo que fue especialmente aplaudida.

Tras el entreacto, que sirvió para recolocar las ideas preconcebidas a más de uno, nueva sorpresa. Ahora surge una obra de música étnica africana. Luego supimos que se trataba de un villancico nigeriano, Betelehemu. El vestuario muy conseguido y la escena del ‘hueso de jamón de jabugo’ resultó muy divertida para disipar la sorpresa.

Seguidamente la Coral interpreta Nana al Niño Dios, villancico anónimo, donde supieron realizar una magistral actuación y a la vez jugar con el público con el psss…, psss…, psss… con el que el villancico pedía silencio para domir al Niño.

Y seguimos con la sopresas de la noche. Ahora se trata de la subida al escenario del Coro de Ibarburu. El coro arranca con Tradición. A medida que avanzaba el villancico se incorpora al mismo la Coral dándole una pizca de rapidez, altura tonal y aportando la música sinfónica. Esta pieza arrancó una cerrada y prolongada ovación de todo el teatro.
Siguieron interpretaciones corales o por grupos como Santa Claus está llegando a la ciudad, Boca Cerrada de Madame Butherfly, concluyendo con el villancico Sure in this shining night.

Al final el público en pie pidió la repetición de Tradición con la nueva subida al escenario del grupo de Ibarburu.

Entre aplausos calurosos y justamente merecidos Nico agradeció a todos el gran esfuerzo realizado y fue presentando a toda la Coral, a los músicos, a las niñas del Conservatorio Superior de Danza, a los regidores y al personaje que hacia de anciano en los monólogos.

Tradición y modernidad. Utilizar los recursos de la sociedad, de la tecnología, del arte actuales pero sin perder las esencias que la tadición nos ha demostrado que son válidas e inherentes a nuestra cultura, a nuestro pueblo. Este parece ser el lema de D. Nicolás Barbero, director y principal artífice de esta gran obra. Buen criterio de quien es profeta en su tierra, al menos para los que amamos la música, el canto coral y aplaudimos el esfuerzo, la valentía y el afán de superación además de los conocimientos técnicos.

Y al parecer somos muchos los que pensamos igual, porque el teatro estaba a rebosar y muchas personas se quedaron sin entradas, que se agotarón en pocas horas.

Es necesario en nuestra ciudad promocionar y ayudar más a esta asociación coral que pasea el nombre de Dos Hermanas dejándo el listón muy alto en todos aquellos lugares donde actúa.

 

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