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QUIERO AGRADECER por anticipado a nuestros socios, aficionados jugadores y simpatizantes toda la aportación prestada a nuestros colores. En estos momentos en los que el descenso deportivo es una realidad, quisiera reflejar que no ha sido un fracaso, sino una desilución.

En ocho años hemos pasado de la última categoría regional a una nacional. Y todo con uno de los presupuestos más pequeños de cada una de ellas. Esta temporada, sin ir más lejos, hemos competido con clubes históricos en los que sus equipos infantiles contaban con más presupuesto que nosotros.

Nos ha afectado el llevar a cabo una planificación tardía, no contar con campo propio y entrenar hasta el último mes de competición en nuestro campo de albero sin tener posibilidad de hacerlo en el que hemos disputado los encuentros como equipo local.

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También nos han perjudicado los arbitrajes nefastos e imparciales. En toda la campaña hemos lanzado dos penaltis frente al castigo de 14 en contra, nuestro máximo goleador ha recibido 23 tarjetas amarillas y en 16 ocasiones hemos jugado en inferioridad numérica.

Todo esto tiene una explicación: a los organismos deportivos no les interesa que un equipo de barrio juegue en categorías como en las que ha estado la Rociera.
Aunque no quiero que esto sirva de excusa para asumir que hemos fallado deportivamente.

Ahora sólo puedo agradecer a mis jugadores, a los socios y a esa gran afición todo lo hecho por nuestros colores. Habeis convertido un club en un sentimiento. Mi agradecimiento también al delegado local de Deportes.

Dos Hermanas es tierra de grandes futbolistas. Tan sólo hay que apostar por ellos.

 

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