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1101LOS JUEGOS DEL HAMBRE

Estamos ante uno de los estrenos más esperados del año, una de las películas que han despertado más expectación, y que está llamada a romper la taquilla allá donde se estrene. El resultado final, para qué nos vamos a engañar, tiene sus aciertos, tiene sus buenos momentos, aunque tampoco es tan brillante, tan espectacular.

{xtypo_code}Estados Unidos, 2012. (146′)
Título original: The hunger games.
Dirección: Gary Ross.
Producción: Nina Jacobson, Jon Kilik.
Guión:  Gary Ross, Suzanne Collins y Billy Ray, basado en la novela de Suzanne Collins.
Fotografía: Tom Stern.
Música: T-Bone Burnett y James Newton Howard.
Montaje: Christopher S. Capp, Stephen Mirrione y Juliette Welfling.
Intérpretes: Jennifer Lawrence (Katniss Everdeen), Josh Hutcherson (Peeta Mellark), Liam Hemsworth (Gale Hathorne), Elizabeth Banks (Effie Trinket), Woody Harrelson (Haymitch Abernathy), Wes Bentley (Seneca), Donald Sutherland (Presidente Snow), Lenny Kravitz (Cinna), Stanley Tucci (Caesar Flickerman), Alexander Ludwig (Cato), Isabelle Fuhrman (Clove), Amandla Stenberg (Rue), Willow Shields (Primrose Everdeen).{/xtypo_code}

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Buena parte de la culpa de ello la tiene el querer ir de original (hablamos ahora de la novela en la que se basa, y de donde -obviedad al canto- se extrae la trama de la cinta) cuando en realidad no lo es tanto, ya que la historia, los rasgos principales en los que pretende basar su fuerza, no son en absoluto novedosos. De hecho, son numerosas las referencias en las que, más voluntaria que involuntariamente, se basa.

Señalemos dos: Situar la acción en un futuro distópico no es nada nuevo. Ejemplos hay a patadas. En este lugar, lo que antes era conocido como los Estados Unidos es ahora Panem, un territorio gobernado con rigor por el Capitolio, y en el que los doce distritos que lo rodean (incomunicados entre ellos y con la sede del poder) deben ceder cada año a un chico y una chica de entre doce y dieciocho años para participar en Los Juegos del Hambre, una lucha a muerte en la que sólo puede quedar uno. La referencia más evidente aquí es la cinta japonesa Battle Royale, cuya premisa era exactamente la misma, aunque motivada por otras causas (una especie de intento por enderezar a una juventud salvaje que ya no respeta nada ni a nadie). Estos juegos son transmitidos en directo por la televisión, siendo todo un éxito de público. Otra referencia, en este caso literaria: Ácido sulfúrico, de Amélie Nothomb, en la que una corporación secuestra a personas cualesquiera por la calle, para hacerlas participar por la fuerza en un reality televisivo en el que unos serán prisioneros en un campo de concentración y otros sus carceleros; el público, con sus votos, decide quién es ejecutado en directo cada semana; a pesar de las numerosas críticas, la audiencia aumenta cada día, y nadie se pierde los momentos más duros.

Los juegos del hambre está bien rodada (faltaría más con el presupuesto que ha disfrutado); Jennifer Lawrence sigue creciendo aún más como actriz; consigue atraparte en su trama, a pesar de que hay muchos fragmentos demasiado esquemáticos; y tiene un par de logros destacables: la entrada en llamas en el desfile, y el hecho de presentar el romance como impostura, como estratagema en el juego. En contra, una cámara excesiva e innecesariamente nerviosa (a veces cuesta ver lo que se está mostrando), algunas situaciones y personajes demasiado lineales, dejar tramas abiertas en el aire (¿qué ocurre con ese conato de rebelión que vemos iniciarse y no se vuelve a mostrar?, ¿por qué desaparecen personajes sin motivo: Effie, Cinna…?), una historia que (pese a todo) suena a vista… Está bien, se disfruta, pero se esperaba más.

 

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