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No hay un sólo día que no nos levantemos con el miedo en el cuerpo, pánico diría yo, con el devenir que traerá el nuevo amanecer. Se ha instaurado la política del miedo con absoluta impunidad.

“Reformas”, coletilla ya más que desgastada, recortes en toda regla, ataques a los derechos más básicos de las personas y cada día una nueva sangría. Que si tres mil millones a unos, seis mil a otros…, y algunos tan sangrantes como el destinado por ejemplo a Defensa. Para este apartado han destinado más de seis mil millones, los mismos que no alcanzamos ni aunque sumemos todo lo destinado a Sanidad y Educación juntas, que no superan los cinco mil millones, (siempre hablamos de euros, todavía).

Unos Presupuestos de Gastos Generales del Estado son la acción de las prioridades y voluntades políticas. Y las de este Gobierno están meridianamente claras, terminar con  el Estado de Bienestar que tanto nos costó, que tanto nos hizo soñar y avanzar, con el que nos convertirnos por ejemplo en referente para el mundo por nuestro Sistema Sanitario, más aún en Andalucía. Un ejemplo mas claro no han podido evidenciar para que nos hagamos una idea de por dónde van los tiros. Eso sí, hay apartados como 590 millones para financiar la fiesta de los Toros, 6 mil millones a la Iglesia, más las aportaciones del I.R.P.F…, vamos, la España cañí! O sea, que los tiros van directamente a la cabeza de la gallina de los huevos de oro, si castigan a la Educación Pública, si castigan a la Sanidad Pública, si a nuestros hijas e hijos les castigan y condenan porque no se crea empleo, porque las posibilidades de vida digna se resumen a un plato de comida que sus padres puedan facilitarle y añadiría, a duras penas, si no hay alternativas al desempleo de los jóvenes, si tampoco pueden formarse porque también el gobierno del Partido Popular se ha encargado de seleccionar con absoluto descaro a los elegidos que podrán optar a una carrera universitaria vía “ninerito” como diría mi nieto…,

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A pagar que bien claro lo dejó un militante del P.P., el pasado viernes en el salón de Plenos del Ayuntamiento, oí por cercanía tramos de una conversación bastante clarificante, con gran bigote y pelo blanco, recalcaba a su acompañante: “¿Qué se creen estos ignorantes?, ¿que todos ellos van a poder ser catedráticos?.., sí hombre, si quieren estudiar, ¡¡que paguen¡¡, que toda la vida ha habido obreros y ricos…, ¡que no hay dinero y yo no tengo por qué pagarle a estos “esmayaos” pa que vayan a la universidad..¡

Esta valoración se traduce a una subida de más del 65% de las tasas, más penalizaciones cuando se arrastran asignaturas suspensas. Como profesora universitaria, el número de vagos a los que este personaje pudiera referirse son insignificantes, es más, son por lo general los de clase acomodada, porque el que debe administrarse en la escasez, rentabiliza todos y cada uno de los recursos posibles y disponibles.

Esta juventud de chicos y chicas tendrán que asumir y sufrir el fracaso de los que les precedimos porque por primera vez en la historia reciente, ellos afrontarán una situación  económica, social, laboral, medioambiental…, peor que la que llegamos a disfrutar nosotros, sus padres, nosotros hijos del final de la era fascista del franquismo, participantes de una transición posiblemente imperfecta pero tremendamente efectiva que a través de la lucha, reivindicación e ideología, nos permitió soñar y buscar una utopía que llegó casi a realidad.

Se me queda el sabor de la hiel cuando como alternativa para conseguir ingresos a todos los nuestros en paro, desempleados,  al “sanguinario”, (por aquello de que su multinacional es la tercera en el mundo en hemoderivados), Victor Grifols, ha pedido al gobierno que permita el pago por donaciones de plasma que se extrae de la sangre, como forma de que los desempleados tengan unos ingresos extras que “sumado al paro, es una forma de vivir” dice. Nos recomienda para aliviar la crisis vender una vez por semana la sangre a todos los parados de nuestro país, con lo que obtendrían unos ingresos extras de 60 euros. Madres y padres de España, ya sabéis, si no llegáis a final de mes, si en vuestra casa se acaban los ingresos, mandáis a vuestros hijos e hijas, jóvenes y sanos a que vendan su sangre hasta  salir de la crisis.

 

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