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La rociera permanece viva y con opciones de conseguir su objetivo: la salvación. Y todo, pese a la desigualdad de condiciones con los demás equipos de la categoría. Ninguno se ve obligado a entrenar cuatro días en albero ya que el campo en el que jugamos como locales, el Miguel Román, no podemos utilizarlo ni un sólo día. Al menos, gracias al delegado de Deportes, José Manuel Carrión, podemos jugar aunque sea una sola vez cada dos semanas. Tenemos su palabra que una vez inauguradas las instalaciones de Montequinto, las utilizaríamos al menos dos días a la semana, pero hasta la fecha, aún no es así.

En el plano económico, la situación del club es delicada. Salir del barrio nos acarrea infinidad de problemas, actualmente no disponemos de publicidad y el bar tampoco lo gestionamos. Para colmo, el otro medio información local ha publicado durante las últimas cuatro semanas que el equipo está en descenso, lo que influye anímicamente en los aficionados. Exigimos a dicho medio que se abstenga de dar información nuestra, ya que demuestra con creces su poca estima hacia nuestros colores.

Espero que superar todas estas adversidades nos sirva para hacernos más fuertes, para así seguir haciendo historia, gracias a una plantilla netamente nazarena.
Gracias a los jugadores que se parten el alma en cada partido, a mi afición y sobre todo al Frente Humarea, que no cesa de animarnos.

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Y gracias también a un colaborador de esta casa, La Semana, por su labor como informador de este equipo, tarea que le ha costado su puesto en otras actividades ligadas al deporte nazareno.

Ha demostrado no ser un ‘chiquichancla’, ni un hombre de paja, sino todo lo contrario, honesto con tus virtudes y deficiencias. Gracias Quintano, te consideramos rociero.

 

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