0203Lloraba mi nieta María
en su cunita de flores,
mientras en la lejanía
se escuchaba el canto del gorrión
que cantaba en los trigales.

El primer beso se lo he dado
en la frente, y al sentir ese calor
pensé que era un ángel
que desde el cielo bajó.
Pinta el pintor un cuadro
y lo mira con amor,
así miro a mi nieta María
como mira su cuadro el pintor.

Cuando paso por el campo
y cruzo un riachuelo
con las aguas cristalinas en el fondo
me parece ver
la cara de mi nieta María,
que es más bonita que el sol
con su carita divina.

Los jazmines y claveles
tienen olor a colonia,
y mi nieta tiene azahar
de los naranjos y rosa de primavera.

 

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