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Volvemos. Nos regresamos.
Enderezando los años
vamos subiendo peldaños
de la vida (y de un papel)
y así, sin darnos ni cuenta
nuestra senda se sustenta
en prebendas al volver.

Y la vida sigue y sigue.
Nuestro lema es regresar.
El problema es encajar
las piezas de hacer progreso,
cuando los ciclos se clonan
y las metas se encajonan
en repetir el proceso.

Suponemos que cambiamos…
Pero el camino es el mismo:
un absurdo sincronismo
de revivir -triste trance-
a cada insulso septiembre,
el nuevo curso de siempre,
su tajada y su balance.

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Mi vuelta, hoy, la consagro
a la duda en cada hito;
cada flash que ya haya escrito
el destino en mi futuro
que se salga de la norma,
que me deforme la horma
y que perfume mis muros.

Es lo que pido a septiembre:
repetir, para innovar;
olvidar clichés, borrar
preconcebidas memorias;
ser de esencias, buscador…
no el triste perseguidor
de alpistes y zanahorias…

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