Publicidad

La diferencia, para mis cortas luces, simple y sencilla entre asesinato y homicidio es, solo, la palabra alevosía.

En los últimos días, me las prometía felices, pues, una comisión parlamentaria estudia mejorar la Ley de,  para en a mi entender mal llamada, Violencia de Género al considerar la embriaguez y drogadicción agravantes específicos y no atenuantes, donde se refugian estos maltratadores y/o asesinos.

Poco ha durado tal alegría. En estos días un jurado popular (populachero diría yo), en el caso de Nagore Laffage, ha tomado la dirección opuesta y por mayoría absoluta no solo ha admitido la embriaguez como atenuante para considerar, al culpable confeso, homicida y no asesino, sino otros más considerando:

Publicidad

Arrebato y Obcecación u Obcecación y arrebato, igual me da. Tal cual lo entiendo, un individuo puede en la calle ver a una mujer, en minifalda, con cierto escote o que le mire con cierta provocación, y en un arrebato u obcecación ante la negativa de la mujer de cumplir con sus deseos y ZAS santas pascuas. Homicidio en vez de asesinato, el muerto al hoyo y el vivo… Denigrante.

Confusión. Al parecer una mujer solo ha de subir al piso de un “amigo” para un  hecho: fornicar o ser fornicada. Una negativa crea confusión y el individuo puede ZAS y misma historia… Deprobable. Pero mi confusión es mayor cuando la mayoría (seis) de los miembros del jurado populachero eran mujeres… Duele. Va a resultar cierto, que la justicia (con minúscula) es tal cual fue definida por un jerezano.

Publicidad

Responder

Por favor, haz tu comentario.
Por favor, introduce tu nombre