Publicidad

(Lucas 23, 35-43)   Cuando se dice en la misa o en la catequesis que Dios es todopoderoso podemos mal entenderlo creyendo que el poder de Dios es como el poder de un dictador que quiere que sus deseos se conviertan en ley por encima de cualquier cosa y de cualquier persona. Y es que por desgracia alguna vez así se nos ha explicado. 

El poder que Dios tiene en nuestra vida es distinto. No es el poder de la prepotencia, sino el poder de la debilidad, del testimonio y de la verdad.

Porque somos personas, necesitamos un sentido auténtico para nuestra vida; y el Padre nos lo ofrece en el perdón, en el cariño, en la libertad de Jesucristo.

Publicidad

Porque somos personas, necesitamos el afecto, el amor que nos permita ser felices; y Dios nos ofrece en su Espíritu la caricia íntima que nos permite seguir caminando en nuestra vida.

Porque somos personas, necesitamos encontrar la alegría de encontrarnos con el otro, de ayudarlo, de dejarnos ayudar por él, de compartir con los demás nuestra vida, de vivir en comunión verdadera. Y Dios se hace hombre para que en cualquier hombre lo podamos encontrar.

Quisieron enjuiciar a Dios; quisieron algunos hombres certificar la muerte de Dios, eliminarlo de la sociedad y la cultura. Y Dios, desde la cruz, acogía, perdonaba, alentaba; desde la cruz abría, poderosamente, un nuevo camino de humanidad para la historia. 

Publicidad

Responder

Por favor, haz tu comentario.
Por favor, introduce tu nombre