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Terruño, querida tierra:
el guión del calendario
ha querido que incensario,
rito, oficio y cofradía,
perfumen en besamanos
Cuaresma con el marchamo
verdiblanco de tu día. 

Llega un nuevo aniversario,
con el viejo simbolismo
reincidente de ombliguismo
sacado de los desvanes,
desempolvando promesas
que vuelan ya, cual pavesas,
sobre fuegos charlatanes.

Todo vuelve y se promete:
joven, futuro, trabajo,…,
con medido desparpajo
y afiladas alusiones,
al avance y al progreso
que por lo visto  son eso
de las modernizaciones.

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Sigue y suma; suma y sigue…
Más tarde poco se suma,
y el olvido se hace bruma
dejando todo pendiente,
en baúles-estatutos
que guardarán cuatro astutos
para el febrero siguiente.

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