Vivir para ver

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Los jóvenes que habitan ya los pisos del  Segundo Plan Municipal de La Vivienda se quejan de todo esto: no hay luz en las calles, las bombas de agua están desconectadas, el sistema eléctrico se estropea casi a diario,  la alarma contra incendios no funciona. Dicen que las tuberías gotean, que cuando llueve se inundan los sótanos, que nadie retira los escombros de la obra y las ratas se pasean por los garajes y los trasteros… que las malas calidades, en general, les tiran por el suelo el sueño de su casa. Pero lo peor del tema es que la empresa constructora no hace  ni pu-ñetero caso a las reclamaciones  y que nadie la obliga a dar soluciones. Puede que alguien piense que esas viviendas sociales son caballo  regalado y por eso no tienen que mirarle el diente. Así la cola de estos días para las peticiones es un río desbordado, tal es la necesidad. Pero no son un regalo. Nadie da nada por nada. Con arreglo a lo que es el salario medio esos pisos valen un buen dinero que tienen que pagar en muchos años.

Ya se ha formado la comunidad y hay un grupo de vecinos que quiere reunirse para coger pancartas con la protesta y ponerse a las puertas del Ayuntamiento de Dos Hermanas. Pero no lo tienen fácil porque trabajan todas las horas del día en una jornada entera que les quita toda disponibilidad  para cualquier otra cosa. Claro que lo mejor de todo esto es que están muy bien pagados: ganan al mes esos 500- 600-700-800-900- o mil cochinos euros que da la patronal como sueldo-limosna a esta nueva cohorte de pobres que es la generación más bien preparada de la Historia de España. 

El tema del suelo y el  ladrillo aquí y ahora ha llegado ya a comedia delirante. No es sólo Marbella, la bella Arcadia mediterránea, engullida por zafios tiburones y ballenas rubias de bote. También el pocero murciano tiene yates y un avión de recreo, igual que  el de Bill Gates, que vale diez mil millones de las antiguas pesetas: esas que ha ganado especulando porque el sistema se lo ha permitido.

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Visto el panorama: ¿cómo se van a poder embarcar los jóvenes en la compra de un piso?  No hace falta ningún estudio ni sondeo para saber que hay verdadera ansiedad con la espera  del Plan Tercero… ese que promueve el Ayuntamiento y dicen que se amplía a más perfiles de necesitados. Ya es casualidad que salga el plazo de solicitud cuando faltan seis meses para las elecciones. Pero vivir para ver. Esa bolsa de votos es posible y hasta probable que se les vuelva en contra cuando los “agraciados” cojan las llaves y vean las chapuzas que les entregan.
La gente, toda la gente, además de una vivienda, merece un respeto. Y ya está más que claro qué es lo único que importa.

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