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Fue la necesidad de una nueva personalidad lo que hizo que las mujeres, hace un siglo, iniciaran aquel viaje apasionado, aquel difamado e incomprensible viaje fuera de las fronteras del hogar.

Conquistado el derecho a votar, la mujer descubre que hay un condicionante más fuerte, invisible y hondo, que la clase social a la que pertenece: El sexo con que se nace. 

En los años 60, el movimiento por la liberación de la mujer, pondrá al descubierto el trasfondo ideológico del trabajo doméstico y de todos los ideales de feminidad que en el mundo, han sido. Su reivindicación por la igualdad entre los sexos, abre el camino a una nueva identidad femenina, en la que la mujer puede ser, por fin, dueña de su biografía y de su cuerpo.

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Siendo el patriarcado la política sexual, por la que los hombres establecen su dominio y mantienen su control, veremos lo devastador de sus efectos, ya que ha penetrado en todas las clases sociales, y en todas las épocas históricas. Pero es en la familia donde este dominio se ejerce de forma más brutal y es ahí desde donde se somete física y psicológicamente a la mujer. La violencia sexista, es en muchos casos, el resultado, por un lado, de la reacción incontrolada e inmadura del hombre al no aceptar los cambios y por otro la reacción agresiva al perder el poder de dominio sobre la mujer, desencadenando la rebelión masculina, protagonista de tantas barbaries.

A veces nos preguntamos ¿en qué rincón del cerebro se le ha forjado al hombre, el pensamiento de sentirse dueño de la persona, con la que compartió una etapa de su vida, que orgullo viril le empuja a la venganza pasional, qué impulso erróneo y enfermizo le lleva a creer que el Amor es posesión? y en la soledad colectiva más intensa aparecen datos como -infantilismo egoísta – orgullo de cartón piedra, quebradiza inseguridad, carencia emocional, etc…¿Son esas las brutales razones que le impulsan a matar…?

Para tener nuestro espacio de libertad y autoafirmación en la sociedad, deberemos seguir trabajando sin cesar, pues nuestro proyecto es positivo, atractivo y esperanzador y estando fuertes en la adversidad, sólidas en la dificultad y con las ideas claras, la meta podremos alcanzar.

La ilusión es el perfume que debe envolver nuestro proyecto de “Lucha por la Igualdad”.

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