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La dolorosa de Las Portadas estrenaba los candelabros de cola de su paso de palio

Bajo un sol abrasador y de justicia la Hermandad de Pasión puso la cruz de guía en la calle. El numeroso público que se fue agolpando en los aledaños de la parroquia sofocaba la espera abanicándose con los programas de mano de la Semana Santa, mientras comenzaban a salir las primeras filas de nazarenos. 

Dejando poco tiempo al desfallecimiento los sones de la banda municipal de Santa Ana acompañaron los primeros movimientos del nazareno de Álvarez Duarte por el interior del templo. De blanco pureza y sobre un monte de iris morado el Señor de Pasión se fue asomando a la puerta donde lo recibieron las primeras marchas de la Agrupación Musical de la Estrella. Unos sones clásicos y perfectamente acompasados con los movimientos elegantes del paso de misterio que dibujaron una estampa impecable ante la atenta expectación de su barrio.
Al fondo de la nave principal de la parroquia la Virgen del Amparo comenzaba a moverse también acompañada por la banda municipal y el cante desagarrado de un saetero. Perfumada y adornada con claveles blancos ribeteados con algunas ramitas de azahar, la dolorosa del Martes Santos estrenaba unos candelabros de cola, que ya luciera en la salida extraordinaria del XXV Aniversario, y una marcha también con motivo de la celebración, que la ha acompañado durante su discurrir por la tarde del Martes Santo.
Es una auténtica gozada la contemplación de esta joven cofradía por cualquier calle de la ciudad debido al corto número de nazarenos que atenúan la espera y el corte clasicista de su estilo personal, en el que se están cuidando al máximo los detalles desde la cruz de guía al último costalero del paso de palio. Toda una belleza para los cinco  sentidos.

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