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Numeroso público acompañó en todo momento el discurrir de la hermandad

Jesús volvió a presentarse ante su pueblo, como cada  tarde de Lunes Santo, después de que en 2005 la lluvia truncara las ilusiones amasadas durante todo un año por los hermanos de la Santa Cruz. 

En la jornada del pasado Lunes el tiempo respondió favorablemente y la Junta de Gobierno disponía de unos partes meteorológicos que apenas sobrepasaban el 10 por ciento de probabilidades de lluvia. Por ello, su nómina de 400 nazarenos se echaron a la calle a las 16:00 horas ante un numeroso público expectante por ver de nuevo a la cofradía en procesión. En esta ocasión las miradas se centraron en el paso de Nuestro Padre Jesús de la Presentación al Pueblo que estrenaba la talla de un esclavo judio salido de la gubia de Manuel Martín Nieto y que inicia la terminación del misterio con la incorporación en años venideros de las tallas de Claudia Prócula y una sirvienta. Un paso que ya apunta maneras y que una vez concluido se convertirá en uno de los misterios más imponentes de la Semana Santa nazarena. Así lo demostró durante todo su discurrir en el que la combinación del izquierdo por delante y las mecidas de costero a costero levantaron los aplausos de los que contemplaban su paso.

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Entre los momentos más emotivos de la procesión destacó la presentación ante la Hermandad de Oración en el Huerto y su discurrir por la Carrera Oficial, donde una lluvia de pétalos saludaron a la Virgen de Amor y Sacrificio. Además, este año, la cofradía ha recuperado una tradición perdida en el tiempo como era el presentarse a la vuelta a su barrio ante la Parroquia de la Oliva, que este año los ha recibido con las puertas abiertas.
Los dos pasos de la cofradía se recrearon y lucieron a la entrada de su templo, donde las marchas se sucedieron e intercalaron con las saetas, creando un ambiente irrepetible al que nadie quiso poner fin. Sobre las 2:25 horas las puertas se cerraron hasta el año que viene.

Tarde de detalles

Detrás de una estación de penitencia suele ocultarse una serie de detalles imperceptibles para los ciudadanos, como por ejemplo la coincidencia de que a la hora en que la cruz de guía se ponía en la calle era operada una niña de Managui que la cofradía tiene apadrinada. Además, la hermandad llevaba en ambos pasos luto por el fallecimiento de la Hermana Pura y la esposa de un costalero. Este año, a su vez, el Lignum Cruci era cedido por las Hermanas Agustinas. 

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